49. Avión privado
Ravenna
Sentada en el asiento del coche al lado de Benjamin, mi corazón seguía agitado y mi mente estaba llena de pensamientos confusos. A pesar de sus esfuerzos por confortarme, todavía me sentía incómoda e insegura.
Benjamin intentaba calmarme con palabras amables y gestos atentos, sosteniendo mi mano con firmeza. Buscaba el contacto visual siempre que podía, como si quisiera transmitirme confianza a través de sus penetrantes ojos azules.
"Ravenna, entiendo que estés preocupada, pero tienes q