281. Bono 4
Benjamin
Observaba a Ravenna, tratando de ocultar cuánto me preocupaba verla tan agotada. Siempre había sido mi roca, pero ahora, con el embarazo de Rael, el cansancio y las molestias comenzaban a pesar sobre ella.
“Vamos al cuarto, mi amor. Necesitas descansar,” sugerí, tomando su mano y ayudándola a caminar. Su rostro esbozó una ligera sonrisa, pero la tensión seguía presente.
Al llegar al cuarto, acomodé las almohadas para que estuviera bien apoyada. “Acuéstate aquí y descansa un poco. Iré a