200. Perfecto para Mí
Ravenna
La sensación de felicidad y plenitud aún vibraba en mi corazón cuando Benjamin y yo comenzamos a caminar hacia el centro del claro. Fuimos recibidos por una lluvia de pétalos de rosas blancas, cayendo suavemente a nuestro alrededor, creando una atmósfera mágica. El aroma de las flores se mezclaba con el aire fresco del amanecer, llenando mis pulmones de un sentimiento de renovación.
"Estás hermosa," susurró Benjamin, apretando mi mano suavemente.
"Tú tampoco estás nada mal," respondí co