134. Una sorpresa
Benjamin
La ira hervía dentro de mí mientras leía el mensaje en el celular de Ravenna. La idea de que alguien amenazara a mi compañera hacía que mi lobo gruñera con furia. Ravenna estaba a mi lado, pero intenté controlar mi tono al hablar.
"¿Ir allí? Ni pensarlo. Debe ser una emboscada," gruñí, el sonido reverberando por la cocina.
Ravenna puso su mano en mi pecho, su calma contrastaba con mi furia. "Ben, tranquilo. Vamos a pensar en esto juntos," susurró, su toque y su aroma familiar empezaban