102. Una visita inesperada
Ravenna
Mientras lavaba la ropa de mi pequeña Rubi, sentí una calidez de satisfacción que se extendía dentro de mí. Ver esas pequeñas prendas, tan delicadas y llenas de promesas, me llenaba de alegría y expectativa por lo que estaba por venir. Benjamin había salido a entrenar con su padre, así que estaba sola en casa, aprovechando el tiempo para preparar todo para la llegada de nuestra hija.
El timbre sonó, interrumpiendo mis pensamientos, y cuando abrí la puerta, me encontré con Astoria del ot