Fernando atravesó los frondosos arboles, había perrros allí, se acercó al muro y vió siete perros esperando para atacar. Lanzó las porciones de carne con tnquilizantes y esperó a verlos aletargados.
Cuando esto sucedió, se desplazó al otro lado e ingresó al área que le correspondía.
Sigilosamente se acercó a un guardia y le inyecto la jeringa que le había dado Sam. Cuando todo acabara, hablaría con ella.
Sam no tenía la culpa de lo que estaba sucediendo y por su cara, era obvio que creía lo c