Dante frunció el ceño ante el gesto de Carlos Solís. Sintió a Chloe pegarse más a su cuerpo y apretó el agarre en su cintura; para él, ese comentario no era un halago, sino un insulto directo hacia él y hacia su mujer.
- Mide lo que haces, Solís - siseó Dante con una calma que resultaba amenazante.