La mañana del sábado, Chloe despertó sintiendo los besos de Dante en su cuello, mientras sus dedos masajeaban su clítoris con movimientos circulares y lentos. Provocando que ella arqueara la espalda y apretara los muslos.
- Buenos días, nena - susurró Dante al oído antes de morderle el lóbulo- Me en