Dante observaba a Chloe mientras el doctor terminaba de revisarla. Aunque ella había insistido en irse directo a casa, él se negó y la llevó a urgencias. El diagnóstico fue favorable: solo raspones y contusiones leves; nada de gravedad.
Chloe permanecía en silencio sobre la camilla. No dejaba de pensar en las imágenes que Arango le había mostrado en el coche. Intentaba convencerse de que debía haber una explicación, pues el Dante que ella conocía no se parecía en nada al adolescente cruel de la