POV DE ELENA
El vuelo de regreso fue silencioso. Nathan pasó todo el tiempo con su portátil, su rostro iluminado por la luz azul de la pantalla, mientras yo miraba las nubes. Para cuando aterrizamos y el coche subió por el largo y sinuoso camino de entrada de la mansión, el sol ya se había puesto.
La casa se veía diferente en la oscuridad. Parecía más afilada, más solitaria.
—Tengo algunas llamadas que atender —dijo Nathan mientras entrábamos en el gran vestíbulo—. Cenaremos a las ocho. No lleg