Valeria entró en la mansión Romano con paso apresurado. Tenía el rostro muy enrojecido y respiraba con dificultad, era evidente que Valeria estaba llena de ira. Sí, claro, Isabela ya le había contado lo que estaba sucediendo en la mansión.
Cuando estaba a punto de entrar en la mansión, Valeria se cruzó con Dante, Serafina y Lalita, que salían de allí. Valeria se detuvo un momento y miró a Serafina, más concretamente a la mano de Serafina, que Dante sostenía con fuerza. Valeria endureció la expr