Ilán puso un maletín que cargaba y al abrirlo dejó en evidencia una guirnalda de diamantes, él la tomó con cuidado y la puso en mi cuello.
— ¿Qué clase de esposo sería si permitiera que mi esposa vaya a una subasta de joyas sin tener una sola prenda? Tú misma eres el diamante más precioso que mis manos han tocado, deseo que disfrutes de esta noche sin pensar en el mañana o en lo que va a suceder después — él besó mi cuello y toda la piel se erizo — perdón por causarte tanto daño, eres important