Los bocetos eran sumamente buenos, llegué a un vestido negro y de inmediato supe que ese era el que deseaba, se lo mostré entonces la chica sonrió.
— Ese vestido de hecho ya se encuentra listo, solamente tendré que medirlo para ver que tal le queda y si desea puedo venir hoy mismo con él.
— Me parece perfecto — miré a Nathan — por favor ve con ella y la traes de regreso, no quiero que camine demasiado.
Nathan se fue y llegó la hora de que tuvimos que levantarnos, las heridas en los pies de Ange