Tomé mis cosas y me fui de ese sitio, Ilán empezó a hablarme sin embargo no me quise detener en absoluto. Detuve un taxi que me llevó a mi casa y fue en la intimidad de esta propiedad que empecé a llorar, tenía demasiados sentimientos mezclados y la rabia era uno de ellos.
— Si que los sabes escoger, Astrid Sallow — sequé mis lágrimas — al primer hombre que se te ocurre escoger tiene que ser justo uno que tiene un trauma con la suicida de su difunta esposa.
Escuché que tocaban la puerta y casi