Fue en ese momento que me di cuenta que lo que quería hacer era desconsiderado con Astrid, venía de trabajar y probablemente estaba dormida ya que eran las tres de la mañana siendo que Parker cierra a las dos de la madrugada. Iba a irme cuando escuché unos pasos dentro y la puerta se abrió dejando una mujer soñolienta delante de mí.
— ¿Ilán, qué haces aquí? Son las tres de la mañana por si no te has dado cuenta, estaba dormida cuando llamaste a la puerta y pensé que ya estaba quedando más loca