Massimo llegó a la hora indicada, escogió uno de los tantos bares de ahí, después le escribió a Paloma, ella no tardó en llegar al lugar, esbozaba una gran sonrisa. El al verle sintió una punzada en el estómago, cada que la recordaba, sentía lo mismo y no entendía la razón.
- ¡Hola Sr. Pellegrini! Disculpé la demora, me entretuve tomando unas fotografías. - Dijo la chica tomando asiento.
- ¡Hola Paloma! No te preocupes, ¿Qué gustas tomar?
- ¡Pues creo que agua mineral con hielo! ¡Hace mucho calo