Luego de la charla entre Pierre, Laura, Luciano y Massimo, era momento de hablar con Paolo; sin embargo, a consideración de Massimo, él creyó pertinente hablar de padre a hijo con él.
Entendía perfectamente que Laura quería tomar partida, pero esto, esto definitivamente, era algo que solo Massimo podía y debía hacer y que, como padre, no podía deslindarse o dejar que sus hijos tomasen partido.
Massimo fue a su habitación, sus hijos solo vieron como un hombre que lucía derrotado, caminaba por el