En el Aeropuerto de Fiumicino en Roma en un hangar privado, una hermosa mujer de cabello largo y rubio descendía de un avión. Delante de ella iba un atractivo y elegante hombre, el rostro del este era perfilado y atractivo, una ligera barba cubría parte de él, sus ojos estaban cubiertos por unas gafas oscuras de aviador, este hombre de un metro noventa y tantos poseía un aura altiva e imponente.
Al bajar del avión, volteo y le regalo una gran sonrisa a la chica que iba descendiendo detrás de él.