Sofía Adams - Marzo de 2012
Él estaba aquí. Parpadeé aturdida, tomada por el shock. Era él justo aquí, frente a mí, mirándome con ojos misteriosos e interrogantes.
Hace años podía decir exactamente lo que estaba pensando por la suave curva de sus labios o por el leve fruncir de sus ojos.
Pero no hoy. Se convirtió en un extraño para mí.
Todo en él era diferente. Recuerdo que solía disfrutar vistiendo camisas de franela a cuadros, decía que eran cómodas, y con su cabello más largo solía llamarlo