—Es un desastre—manifiesto mirando alrededor, tía Moira debió sacudir algo al otro lado de la ventana y no olvido asegurar la manija de la ventana o al menos es lo que sospecho.
Sin previo aviso se escucha la puerta principal cerrarse, todos levantamos la mirada, pero al ver los rostros de mis amigos, ellos parecen estar un pocos inquietos, quizás por la adrenalina que vivimos en tan poco tiempo; sin embargo, al mirar la hora en la pantalla de mi teléfono, deduzco que no puede nadie más que mi