Una mano, grande y pesada, envuelve mi muñeca con fuerza, la oprime a tal punto que tengo caminar para evitar que me corte la circulacion de la sangre. Levanto la vista y observo que no es la mano de Brian la que oprime mi piel con fiereza.
Se trata de un hombre robusto y calvo, tiene puesto una camiseta sin mangas de color blanca, puedo ver el porque logra arrastrar mi cuerpo, en comparación con el suyo, soy demasiado pequeña y débil como para poder hacer algo.
—¡Dejame!—alzo la voz, pero aque