Judith
—¿James? Por favor, respóndeme. Me va a dar un ataque al corazón. ¡James!
Camino desesperada por la calle. La angustia me consume. Si James no sobrevive, Mía jamás me lo perdonará. Me entrometí donde no debía y ahora pago el precio. El aire me falta, la desesperación me asfixia. ¡Lo he matado!
De repente, la puerta del club se abre con fuerza y Max aparece.
—¿Qué diablos crees que estás haciendo? ¡Llevo esperándote media hora! Si cambiaste de opinión, podrías haber sido honesta, no nec