—¡Atrápenlo!
Nicolás escuchó esa orden e inmediatamente comenzó a correr. Sabía que estaba en desventaja, puesto que era uno solo contra muchos, por eso no podía dejar que lo atraparan.
Sin embargo, no conocía la zona muy bien a pesar de que había estado los últimos días merodeando por la misma. Su intención era infiltrarse en la casa, llegar hasta Arlet y sacarla. Pero la seguridad era extrema para tratarse de la simple morada de unos ricachones.
—¡No dejen que se escape!—gritó otro hombre tr