Leandro recorrío varias ciudades de Italia, habían investigado en los aeropuertos, Deborah y el n**o no habían salido del país, una mujer como ella tendría que estar escondida donde estuviera rodeada de lujos, el helicóptero lo habían encontrado abandonado en las afueras de Milán.
—¿Qué demonios pretendes llevando a Santi contigo Deborah? —Leandro se hacía la misma pregunta una y otra vez, por amor seguramente no era, esa mujer solo se quería a ella misma.
Sergio por su parte estaba como loco b