65. Ahora son dos
Estoy dormida cuando suena el teléfono, por la hora me asusta que sea una mala noticia y aún más cuando veo en la pantalla que se trata de Verónica por lo que respondo de inmediato.
—Hola vero, ¿Qué ocurre por qué llamas a esta hora?, no me digas que sucedió algo malo—, digo ansiosa.
—No amiga, tranquila, todo lo contrario te llamó para avisarte que ya tu sobrino—ahijado nació.
—No puede ser, y ¿no se suponia que le falta un poco menos de un mes?
—Yo también me asuste muchísimo por eso, per