25. Tentando al destino
A un día de nuestro matrimonio la locura comenzó a tener mucha más intensidad, temprano recibimos a los periodistas que sentían mucha curiosidad sobre detalles personales lo que me puso bastante nerviosa, pues entre los asistentes hania uno hablaba perfectamente el inglés y otro español porque era corresponsal para un periódico de Madrid, no podía retractarme porque resultaría sospechoso pero no dejaba de pensar en las consecuencias.
—Díganos señorita, ¿Cómo conoció a su prometido?—, una vez es