14. Resignada
De regreso en la mesa todos nos miran como esperando una explicación, quizá por nuestro retraso o por mi cara lúgubre, pero optó por no decir nada, han retirado el almuerzo y están sirviendo el postre, Adrian toma mi mano, la acaricia de ese modo que tanto me gusta recorriendo mi piel con su pulgar, su preocupación es evidente por lo que termina preguntando, —¿Te sientes bien?, ¿Ocurre algo?
Intento disimular mi malestar y quitarle peso al asunto por lo que le respondo, —Tranquilo, estoy bien,