—Por favor, calma. Todo estará bien.
—¡Odio esa maldita frase! —grito con frustración y ella se aleja. Me siento en la cama y miro fijamente, reprochándoselo. No lo puedo evitar. Yo se lo advertí. Estas dos semanas le he dicho que se vaya, que se aleje de mí porque conozco como me encuentro y toda la mierda que apenas se me viene encima. Es todo un proceso por el que debo pasar antes de volver a estar bien, pero no lo hace. Hasta Adele es consciente de ello, pero a esta chica que está frente a