Una vez en la mesa estando ya rodeados por todos, comenzaron las charlas y conversaciones triviales donde se informaron algunos acontecimientos y se tomaron decisiones.
—Estamos aquí para compartir, no para trabajar —impuso la reina.
—Cariño, tengo tiempo sin ver a mi hijo y...
—Y puedes hablar de lo que se te de la puta gana con él, pero nada que tenga que ver con el trabajo —decretó y todos la obedecieron.
—Entonces hablemos de como mi primo fue apresado justamente por la mujer que trajo a es