Nael, sostenía entre sus brazos a Vanessa, transmitiendo su calor y su amor. Ella completamente recuperada de su desmayo, producto de la tensión del momento. Se acariciaba su abultado abdomen, los meses corrían rápido y ya ansiaba el momento de tener a su bebé entre sus brazos.
—No puedo creer que me haya atrevido a hablarle así al tío. ¡Estoy loca!
—Una loca sexy y decidida. Tus ojos parecían pozos esmeraldas mientras decías "¡Yo soy la Soberana, yo soy la Reina!"
—¡Oh, por Dios!— se cubrió e