Por willy
Mis manos la desvistieron de prisa.
Estábamos en el sillón, no llegamos a mi habitación.
La besé con unas ansias locas, le recorrí todo su cuerpo con mis besos y ella hizo lo mismo, era nuestro momento, tan esperado, tan ansiado y ahora era tan real.
La penetré de una estocada, con desesperación.
Quería estar dentro de ella.
La necesitaba, no estoy seguro de lo que me sucedía con Ivana, pero sé que lo que siento es distinto a lo que sentí por el resto de las mujeres que tuve en mis br