Por ivana
-¡Cómo tardaron!
Dijo, muy celosa, Luana.
-Es qué tu novio quiso cerrar la reja y no podía.
-¿Y vos sí?
Ludmila se mataba de risa.
-Aprendimos a abrir y cerrar esa reja, para poder escaparnos cuando éramos chicas, tiene una trampilla la cerradura.
Dice muy suelta de lengua, Ludmila.
-Dejá de contarle historias, que después aprende demás.
Le digo yo, refiriéndome a mi sobrina.
Brisa ya la había abrazado y llenado de besos.
Es una divina.
Sé que pasa por la casa de mi hermana algunos d