Dio un pequeño tirón a su americana negra cuando el agudo pitido informando de la planta se escuchó y las puertas se abrieron. Una corriente de seguridad inundó a Sharon, alejando todos los nervios y focalizándose como siempre en aguantar más de cinco minutos de conversación con Nore antes de que, de una manera educada, la mandase a la mierda. Casi dos meses y medio y su récord personal eran seis minutos treinta, Miguel Nakamura ayudó a contabilizarlo. Ese chico disfrutaba viendo a Sharon salir