POV de Emery
Maria caminó más cerca de mi cama con el vaso de agua que le había pedido. Dejó el vaso sobre el taburete junto a la cama.
—¿Emery? Aquí está el vaso de agua que pediste —me tocó, y gemí de dolor.
—¡No te atrevas a tocarme! ¿Es que no ves que estoy sufriendo? —le grité, y ella tragó saliva con nerviosismo.
—Lo siento, pero sabes que te advertí sobre esto cuando dijiste que querías castigar a la nueva esclava. Deberías haberme escuchado, pero no. Eres demasiado terca —me regañó Maria, y la fulminé con la mirada.
—¿Qué clase de amiga eres, Maria? ¿No deberías estar tratando de consolarme en vez de condenarme? —le grité, y ella se encogió de hombros.
—Sabía que esto era peligroso. Ahora has sido azotada sin piedad por tu peor enemigo, Axel. Debe estar celebrándolo ahora mismo —añadió Maria, y apreté los dientes al oírlo.
—Odio tanto a Axel, debe ser una de las razones por las que el Master me castigó —fruncí el ceño y bebí un poco de agua.
En realidad, tanto yo como los guar