Lauren.
Creí oler el perfume de Kenneth entre tantas personas. Sabía que él estaba cerca, podía sentirlo. Sin embargo, antes de que pudiera buscarlo, Boris me detuvo.
—Oh linda, ¿estás bien? Podemos hablar si quieres.
Lo miré en agradecimiento. La verdad es que había decidido esperar a Kenneth fuera, pero Maira necesitaba manos para repartir algunos bocadillos, así que tuve que poner todo mi esfuerzo por no mostrar mi desesperación ante todos.
Al volver a ver mi teléfono sin ninguna notificación