56. ¿Usted es el jefe de mi madre, verdad?
Ricardo había preparado un fin de semana perfecto para él y Cat en su casita, en un pequeño pueblo de costa en el que nadie sabía quién era, no era nada exuberante, era más bien un bungalow en la playa del que ni su esposa, ni Miguel tenían constancia.
En realidad había comprado aquella casa pocos meses después de que creyera que Josefina había muerto, cuando se retiró a un pueblo donde no pudieran encontrarlo y la vio en venta, estaba casi en ruinas, pero él podía ver en esa casa lo que era ho