El silencio se rompió, tal cual Joshua se había roto como un fino cristal en las manos de Isabella, en ese momento no era el temido y millonario Joshua Harrington, solo era un niño, un niño asustado, un niño herido, aquel llanto que no había podido derramar jamás, salía como una cascada desde sus hermosos zafiros, todo aquel dolor que llevaba años sin poder sacar desde dentro de sí mismo, había salido como un costal de arroz que finalmente había reventado, lloro por su madre, lloro por su herm