Ferdinand pataleaba de emoción después de muchos días sin poder ver a su madre, Joseph sonreía complacido, por supuesto, no le había dicho al pequeño lo que realmente había ocurrido, tan solo le dijo que Isabella se había puesto un poco enferma debido a la impresión de creerlo perdido, todo finalmente volvía a acomodarse vuelta, aquellos habían sido días horrendos donde, por un momento, todo parecía perdido, mirando por el espejo retrovisor de su lujoso auto deportivo, sonreía al mirar a su hij