El mundo parecía repentinamente haberse vuelto mas brillante. Esa era la percepción que Isabella y Joseph experimentaban esta mañana. Joseph había llamado al hotel avisando que ni el ni Isabella Bianco se presentarían durante ese día; quería dedicarlo enteramente a su bella musa que le sonreía con ternura.
Habían hecho el amor durante toda la noche y tambien, parte de esa mañana. Todo parecía mucho más iluminado, incluso su lúgubre, triste, y solitaria mansión, parecía haber sido besada por la