Las gotas de lluvia caían finas sobre el cristal de aquel automóvil deportivo de lujo que se hallaba parado a unas calles de aquel complejo de departamentos. El cielo estaba muy nublado, presagio de la tormenta que se desataría mas tarde.
Ojos claros miraban hacia aquel cuarto que alcanzaba a divisarse desde la comodidad de su asiento de cuero dentro de su Lamborghini; justamente allí era en donde su investigador privado le había dicho que vivía Isabella Bianco junto a su pequeño hijo. No era u