En la vida de un niño inocente brilla la ilusión, el mundo de los sueños a menudo se confunde con la realidad, y solo las ensoñaciones más hermosas tienen lugar. Todo es pureza, todo es inocencia, no hay espacio para el dolor y el sufrimiento...al menos no porque el inocente lo provoqué.
Los adultos a menudo se olvidan de lo que alguna vez fueron, y como el dolor de sus ilusiones rotas les causaron un daño, quizás, irreversible. Un niño que es despojado de su felicidad nata y es arrojado a temp