Capítulo 39. Seda y encaje
Isabel
Después del animado y confesional desayuno en casa de Karen, donde la ansiedad pre-boda ya flotaba en el aire junto con el aroma a café, llegamos a la primera boutique. El lugar se llamaba, apropiadamente, The Ethereal Bride. El escaparate era un clásico: grandes faldas de tul, corpiños brillantes y velos etéreos, un espectáculo de cuento de hadas que prometía transformar a cualquier mujer.
Al entrar, el aire se sintió más ligero, con un sutil aroma a flores blancas y la promesa tangible