Capítulo 12. La furia de Isabel
Isabel
—¡No puede ser, Claire! —exclamé—. ¡Estoy segura de que mandé la orden con tiempo!
Entré sin tocar al despacho de Claire, como un torbellino de frustración e ira. La orden de producción para los anillos de la boda de Isaac, realizada hace dos semanas, parecía haberse esfumado. No solo eso, sino que los diamantes destinados a los anillos habían sido reasignados al proyecto de otra diseñadora.
— ¿Cómo pudo pasar esto? —murmuré, pasándome de un lado a otro—. Envié la orden hace dos semanas.