Despierto con la mente y el corazón metido en un mar de confusión y todo por él, Chad. Vuelvo apoyar mi cabeza sobre la almohada y me maldigo por pensar en él. Acabo de despertar y ya estoy pensado en ese sujeto que me vuelve loca. No debo seguir así. Ya no más. Esto no es sano. Chad Harris le hace un daño irreversible a mi vida, y no puedo permitirlo más. Aunque lo ame.
Porque sí, lo amo. Que se haya acostado con Verónica no cambia mis sentimiento por él.
Suspiro, me levanto y voy directo al ba