Alexis se sobresaltó de la impresión al escucharme.
—Quítate mocosa—me empujo hacia un lado—deja de hablar tonterías, necesito hablar con tu madre.—indicó como si tuviera derecho sobre mí. Como si fuese mi padre, si es que alguna vez tuve claro.
—No irás a ningún lado—tire de su brazo para detenerlo—Lárgate de mi casa antes de que llame a la maldita policía.—le ordené con firmeza y seriedad mientras que una bomba nuclear de ira estaba a punto de explotar dentro de mí.
—¿Como dices niñita?— apre