— ¿Que cosa? —llevo mi mano hacia mi frente, recordando el raspón que aún se encuentra en ella —. Ah, eso es solo un problema que tuve en el trabajo—No puedo decirle que fue un colapso.
«Muy buena Roy, comenzando con las mentiras. Vas por muy buen camino campeón…», ignoro esa voz molesta para llevar mis manos hacia sus caderas.
Rompo cualquier tabú que haya tenido en algún momento, uno que me haya impedido acercarse a ella para dejarme llevar por fin. Cómo nunca lo he hecho en toda mi vida. Ace