Desde que entre en la habitación no me he podido apartar de la cama, con la esperanza de que en algún momento sean abiertos, me mantengo pasando mis manos por su rostro, al entrar en este lugar me deshice de su traje, dejándolo con su camisa de vestir inferior. No he dejado de ver la zona húmeda en su zona inferior.
En estos momentos me encuentro irreconocible, con el rostro desfigurado del llanto incesante en el que me he mantenido desde que lo vi entrar en ese estado. Mi mente se comienza a l