El panorama no se veía sencillo, de todas las personas en el continente, las menos aptas según la leyes eran julian y Lía, personas extranjeras, sin rastro de antecedentes que revisar, que habían conocido a Inés hace pocos días.. Relamente las puertas parecían cerrarse una a una.
El enojo, la frustración y la tristeza fueron constantes en ambos por varios días, debiendo permanecer en ese lugar hasta poder salir con los cuidados de Inés del país.
La última esperanza era el juicio que se llevaría