~Lucy
Me quedé junto a las escaleras, observándolos salir juntos. El sonido del coche se fue desvaneciendo por la calle hasta que la casa se sumió de nuevo en el silencio, espeso y extraño, como si hubiera estado esperando esto.
Entonces, la alarma de la puerta del jardín sonó. Una vez. Dos veces.
Fruncí el ceño.
—¿Quién?
Salí afuera. A través de las barras de metal, una figura familiar se encontraba bajo la luz de la calle: alto, atlético, un poco sin aliento.
—¿Matt?
El chico del baloncesto