~Caroline
—¡Perdón!
—¡Perdón!
—¡Perdón!
Las palabras salían de mí como monedas resbalando entre dedos nerviosos mientras atravesaba a toda prisa las puertas de cristal de la empresa.
El pecho me subía y bajaba, los pulmones ardiendo por la carrera. De todos los días para llegar tarde, tenía que ser el día de la entrevista.
Me detuve en seco en la recepción, aferrándome a la carpeta como si fuera lo último que me mantuviera con vida.
—H-hola —tartamudeé, intentando recuperar el aliento—, te